miércoles, 17 de febrero de 2016

Café del Lector

Agüero 2502

El nombre completo es Macedonio, café del lector. Y está en los jardines aledaños a la Biblioteca Nacional, en la llamada Plaza del Lector que fue inaugurada en 1998.

La plaza ocupa el predio que antes era pura maleza, en la esquina de Agüero y Av. Las Heras. 
Apenas entrás por Las Heras, te topás con una rayuela grabada en sus baldosas, y ahí nomás te largás a soñar.

El café está rodeado de árboles. No es un bar notable, pero tiene encanto.
Hace algunos años, la primera vez que visité el café, un mago pasaba mesa por mesa  y asombraba con sus trucos. Fue la única vez que vi a menos de un metro de distancia como alguien doblaba una cucharita de plata con su mente.
Esta vez volví con una amiga, y si bien no hubo truco, hubo magia.

Es un bar querible, a pesar de que no tiene una fisonomía particularmente bella.
Lo mejor está afuera. En el contexto de plantas y luces. En la silueta de la biblioteca como telón de fondo. En las exposiciones temporales que se presentan el la plaza. En las mesas al aire libre.
En la tranquilidad para leer un libro amparada por la quietud de este micro espacio tan urbano y a la vez tan natural.














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