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Mostrando entradas de julio, 2015

La Paz

Av. Corrientes y Montevideo
El bar La Paz se inauguró en 1944. Fue punto de reunión de la bohemia, la militancia y la vida artística hasta la dictadura. En 1983 tuvo un pequeño resurgimiento pero con menor convocatoria.
Estos son algunos de los datos que se pueden leer en internet sobre La Paz.
Y todo parece tan lejano.

Yo visitaba La Paz en los '80, es decir no viví su época de auge intelectual. Pero aún en esos años se respiraba otro clima. Nunca fue un bar lindo. Tenía mala acústica, y tomar un café en sus mesas implicaba dejarse atravesar por un murmullo creciente. Era fundamentalmente un bar de charla, de debate. Y aún cuando ya no estaban  sus clientes emblemáticos (David Viñas, Rodolfo Walsh, Ricardo Piglia) yo sentía que en sus mesas se barajaban  palabras  con peso y vuelo.

En 1997 se autorizó una controvertida restauración. Algunas cosas se mantuvieron: al menos la fachada perduraba, y el interior, aunque restaurado mostraba un mobiliario similar. La distribución era diferen…
Café Margot Boedo 857

Café Margot

Av. Boedo 857 (esq. pasaje San Ignacio)El café Margot ocupa una ochava maravillosa en el barrio de Boedo. Es  un edificio de dos plantas que fue construido en 1904 y que albergó durante décadas al café Trianón. 
En su historia cuenta con clientela famosa tanto del mundo de las letras ( Raúl González Tuñón, Roberto Arlt), la política (Alfredo Palacios) y el deporte (Mono Gatica, Ringo Bonavena, Sanfilippo). 

Tres cosas son las que más me impactaron del Margot.
La primera es su fachada, con sus carteles fileteados, su puerta de madera y el toldo que crea sobre la vereda un cobijo encantador.
La segunda es su interior:  aire de bodegón, con embutidos que cuelgan sobre la barra, paredes de ladrillo  y una serie de publicidades antiguas.
Y la tercera es el cartel gigante en donde anuncian que allí, en la década del '40 se inventó el sandwich de pavita. ¡Pero yo siempre me limito al cortado ! 

Elijo una mesa al azar, junto a la ventana y descubro una placa de bronce en memoria de Héctor Gonz…

Roli Bar

Perú y Humberto Primo
Era un pequeño bar de San Telmo. No era notable, pero para mí era significativo. Era la parada obligada cuando con mi mamá hacemos el trámite de supervivencia. Año a año después de pasar por la obra social, nos sentábamos en esas mesas sencillas . Y nos atendía  el dueño, un asturiano parco. Ella tomaba  su té con leche y yo un cortado en jarrito mitad y mitad. Y esa ceremonia íntima era un festejo secreto.

Esta mañana  vine sola, para escribir una crónica sobre el bar, pero las persianas están cerradas. El trapito que cuida mi auto me dice que cerró hace casi un año.  Pienso en mi mamá, pienso a qué bar iremos cuando vengamos a hacer el trámite. Se me cruzan también malos presagios.
Voy al bar de enfrente, pero mi mirada sigue en el Roli.
Recuerdo que por suerte saqué una foto del interior la última vez que estuve, cuando recién pensaba en armar el blog. Saco ahora la foto presente. La foto de la pérdida.
En el primer piso del edificio  está el atelier de Martiniano A…