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Qué Maestro



-          ¿Y vos crees que es fácil entrenarse para esto? Pensá. Pensá todo lo que tuve que desarticular. Pensá por ejemplo en los reflejos condicionados.
-    ¿El perro de Pavlov?
-     Ponele. O sin ir tan lejos, sin ir a los rusos. Vos mismo por ejemplo. ¿Qué haces cuando vas por la calle y escuchas que te llaman? Y no digo siquiera que escuches tu nombre. Si escuchás un chistido, ¿qué hacés?
-    Yo me doy vuelta.
-    Ahí tenés, ¿ ves? Te das vuelta. Te fijás quién chista, o quién te llama. Y te pongo otra. Si por ejemplo ves que a lo lejos una tipa levanta los brazos, o balancea la mano en alto ¿vos qué haces? O te hace un gesto para que te acerques, ¿qué haces?
-    Y yo voy, o a lo sumo le pregunto qué necesita.
-   ¿Ves? Esas cosas vienen con uno.  Otra: ¿vos pensaste lo que cuesta mantener la mirada perdida? ¿Pasar por un lugar atestado de gente y no mirar a nadie?
-    Casi imposible.
-    Exacto. No establecer contacto visual. Eso es definitorio.
-    La verdad no lo había pensado de ese modo.
-    Es así, viejo. Todos esos reflejos, esas cosas que son tan naturales. Todo eso tenés que anularlo para recibirte de mozo.
-    Uh, qué laburo.
-    Pero, cuando uno tiene una meta hay que ir a fondo. El entrenamiento es  duro, pero a la larga se te vuelve automático. Por eso, cuando vos estás en un café y ves que el mozo no te da bola, que sigue su tarea y no te atiende, que no te trae la cuenta, cuanto más te ignore, es que el tipo es un maestro, es  que alcanzó el nivel máximo de anulación de  sus reflejos: superó la propia genética para convertirse en un auténtico servidor gastronómico.
-    Sos grande Víctor.
-    ¡Hago lo que puedo!
-    Bueno, gracias. Y gracias por tomarte el tiempo de charlar conmigo.
-    Es que es parte del oficio. Lograr la fidelización del cliente.
-    Me siento un privilegiado. Che, a propósito, todavía no me trajiste el vuelto, hace como media hora que lo pedí.
-    ¿Ves? Ahí tenés. Me supero cada día. Bancate un rato que levanto un pedido y vuelvo.

Comentarios

  1. Buenísimo...! Claro, hacerse el boludo también debe de estar incluido en el entrenamiento del "maestro", jajaja...! Muy bueno, muy bueno...!!

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  2. La CONFABULACIÓN DE LOS MOZOS.

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