Ir al contenido principal

La perlita de La Perla del Once

No sólo un icono del rock, si no también de la literatura

Comentarios

  1. Realmente no conocía la historia de este bar.
    Yo fui una vez pero hace por lo menos 30 años.Guau que feo suena!

    ResponderEliminar
  2. Jamás podría recordar ese detalle!!!! Gracias

    ResponderEliminar
  3. Pocos meses después de que escribieras estas líneas que descubro ahora, fui allí para ver a una de las leyendas vivas de la guitarra de rock argentina: mi coterráneo Kubero Díaz, nacido en Nogoyá (Entre Ríos) y radicado en La Plata a fines de los '60 donde fundara, junto a otras leyendas, La Cofradía de la Flor Solar (aquella de "Sombra fugaz por la ciudad" o "Quiero ser una luciérnaga", entre otras). Por aquellos días de agosto, participaba yo de un programa de Radio y la idea era lograr una cita para tenerlo en vivo. Por motivos ajenos a nuestras voluntades, la cosa terminó en una telefónica en plena madrugada (nuestro programa iba de 2 a 5am los lunes, trasnoche de domingo). Aquel día me vine con un par de fotos junto a Kubero y el Almendra, Rodolfo García.
    Mirá vos, desconocía la anécdota de la canción de Manal. Sólo diré, en mi defensa, que el mejor jugo de tomate frío ¡es el de Las Violetas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja claro! el jugo de tomate, muy simpático. Linda anécdota la tuya en La Perla. Saludos y gracias por tus comentarios

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Café Tortoni

Av. de Mayo 825

El café Tortoni es considerado el bar más emblemático de Buenos Aires. Escribir sobre él me parece una tarea inabarcable. Pero lo voy a hacer a mi modo. Con mi propia sensibilidad. No voy a contar todo pero voy a contar lo que significa para mí, y lo que me transmite.

El Tortoni, para mí, es fundamentalmente el lugar en donde mi papá tomaba la leche merengada más rica de la ciudad. Y esa declaración me despertaba una curiosidad infinita. Porque cuando yo era chica sólo conocía eso que decía la canción: "me da leche merengada/ ay que vaca más salada".

Pasaron varios años hasta que mi papá me llevó con él a probar la famosa leche. Y muchos años más para que yo, ya adulta, descubriese el placer de sentarme en la mesa de un bar a tomar un café. 


Esta vez vuelvo al gran Tortoni para escribir la crónica. Y lo hago una tarde en la que curiosamente no hay fila de turistas agolpados a sus puertas. Así que tengo todo el espacio y todo el tiempo para recorrerlo. 
Qué imponen…

Las Violetas

Bar de Cao

Av. Independencia 2400

Un paseo por el barrio de mi infancia. Una tarde de lluvia. Un remate en el Bar de Cao. Me parece que está muy bien tomar un café en un local fundado por dos hermanos, de algún modo cierra el círculo de lo familiar.  Pero no me voy a hacer la etérea, no señores. Hay otra fuerza que arrastra a este bar. Y son sus jamones colgando ahí sobre la barra, tan al alcance y su promesa de picadas pantagruélicas. La historia del Bar de Cao comienza en 1915 con una fonda que funcionaba en esa esquina de Independencia y Matheu. Alrededor de 1925 los hermanos Pepe y Vicente Cao, asturianos, provenientes del pueblo de San Tirso de Abres, se hacen cargo del local. Y ahí toma entonces  el nombre de La Armonía, funcionando como almacén y despacho de bebidas. Pepe manejaba el bar y Vicente el almacén. 
Durante el gobierno de Perón, una reglamentación los obligó a dividir el local en dos: por Independencia estaba el almacén y por Matheu, el bar. La separación la marcaba el mueble en…