martes, 13 de enero de 2015

La Perla del Once

Avenida Rivadavia 2800 , esq. Jujuy




Hoy inicio la serie de Bares. Y tengo que definir por cuál empezar. Dudo entre elegir uno bien típico, o alguno que sea insignificante pero querido para mí.

Y al final empiezo por La Perla. Porque es parte de la historia del Rock nacional, y como me gusta cantar además de escribir, de este modo aúno dos pasiones.

Además el día ayuda, porque llueve, entonces eso de ir al lugar donde nació La Balsa se me presenta como un guiño cómplice.

Es curioso pero nunca había entrado a La Perla, aunque siempre circulé por esa zona. Fui testigo de su remodelación, pero siempre mirando el bar desde afuera.

No es un café que destaque por su intimidad ni por su estilo.

Sin embargo, me paro ante la puerta, veo las placas: Sitio cultural. Cuna del rock. Una cita de Flores robadas de los jardines de Quilmes. Y algo empieza a latir.

Adentro: fotos de bandas, la imagen de  Tanguito, un LP de Litto Nebbia autografiado. Ya me conquistó.

Tomo un cortado en jarrito. Tarareo mentalmente una canción.

Escribo una historia en mi libreta. Es una historia triste sobre una chica que llega sola a Plaza Miserere y es rescatada por una vieja.

La vieja que viste de negro y está sentada en la mesa de al lado, y que escribe cosas en una servilleta de papel, con una birome que le pidió al mozo.

Pago. Y antes de irme paso por el baño. En la puerta de Ellas y Ellos, están las estrofas de La Balsa.

Me gusta la idea.

La de irme al lugar que yo más quiera.













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